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Tránsito de Nuestro Seráfico Padre

Tránsito de Nuestro Seráfico Padre
San Francisco de Asís

Espejo de Perfección (EP)


ESPEJO DE PERFECCIÓN
Introducción: Lázaro Iriarte, o.f.m.cap.
Traducción: Enrique Gutiérrez, o.f.m.
Texto tomado de:
San Francisco de Asís.
Escritos. Biografías. Documentos de la época.

Edición preparada por José Antonio Guerra, o.f.m.
Biblioteca de Autores Cristianos (BAC 399)
Madrid, 1998, 7ª edición (reimpresión), págs. 693-793.


Introducción

por Lázaro Iriarte, o.f.m.cap.
Después de la Leyenda mayor de San Buenaventura, ninguna fuente biográfica ha tenido la difusión manuscrita alcanzada por el Speculum perfectionis, a favor de la aceptación que tuvo, primero, entre los «espirituales» y, a fines del siglo XIV y primera mitad del XV, entre los varios grupos reformados de la «Observancia». Sabatier llegó a examinar hasta 45 códices que lo contienen.
Y fue este gran iniciador de la crítica histórica franciscana quien, con la edición de 1898, volvió a darle actualidad al presentarlo como la Leyenda más antigua de San Francisco. Partiendo de un error de transcripción del códice utilizado por él, que databa el explicit a 11 de mayo de 1227 en lugar de 11 de mayo de 1318, dio por demostrado que el Espejoera obra del hermano León y que ofrecía el retrato espiritual auténtico de San Francisco y la visión más inmediata y fiel de los orígenes de la Orden, en oposición a la imagen oficial y deformada presentada por Celano y San Buenaventura. Tal es la tesis mantenida substancialmente por Sabatier aun en la segunda edición, póstuma, preparada por A. G. Little.
La posición de Sabatier despertó, junto con una viva polémica, el afán por descubrir nuevos testimonios del material contenido en el Espejo. Primero fue la publicación del Anónimo de Perusa, hecha en 1902 por Van Ortroy, y, después, la de la Leyenda antigua de Perusa, dada a conocer en 1922 por Delorme, los dos nuevos descubrimientos que acabaron por minar la tesis del profesor protestante. Sobre todo, el manuscrito de Delorme demostraba, sin género de duda, que el autor del Espejo había utilizado la misma fuente de la que ya se había servido anteriormente Celano para su Vida segunda. Más aún, un análisis atento del texto vino a demostrar que 29 de los 124 capítulos estaban tomados directamente de la obra de Celano; otros 90 derivaban de la Leyenda de Perusa o, al menos, de una fuente común. Son muy contados los capítulos originales, o, mejor, no identificados en otras fuentes biográficas: el capítulo 73, sobre las virtudes necesarias a los superiores y predicadores; el 79, que contiene los «cuatro privilegios» de la Orden [que se hallan ya en Tomás de Eccleston, De adventu]; el 84, que es un poema en hexámetros leonianos a la gloria de la Porciúncula; el 85, con la descripción del verdadero hermano menor; el 119, que contiene el elogio del sol y del fuego; finalmente, el 120, que ofrece el texto del Cántico del hermano sol.
Entre el capítulo 71 y el 72 hay una interpolación posterior, con unas palabras proféticas sobre el futuro de la Orden, recogidas por el hermano León y escritas por éste al hermano Conrado de Offida. El contenido y el tono de este pasaje, como otros atribuidos al mismo Conrado, denuncian patente origen «espiritual».
El compilador del Espejo, ya que de autor no puede hablarse, se limita, en general, a agrupar los relatos tal como los halla. Imitando el método adoptado por Celano en su Vida segunda y por San Buenaventura, organiza la materia en trece partes, sin preocuparse de seguir orden cronológico alguno.
Hay una finalidad, contenida en el mismo título: Espejo de perfección del estado del hermano menor. Ya Celano y Buenaventura habían presentado a San Francisco como «espejo de perfección» y modelo de todos los hermanos. El compilador, con no velada intención crítica, intenta obligar a la «comunidad» a revisar su propio estado, poniéndole delante los hechos y, sobre todo, las máximas del Fundador que mejor evidencian la distancia entre la vida real de la mayoría y el ideal evangélico tal como se vivió en los comienzos y tal como lo quiso San Francisco.
No puede dudarse que el libro fue compuesto en el ambiente de los «espirituales» y para hacerlo circular entre ellos en los años de la máxima tensión, es decir, a principios del siglo XIV.
El capítulo más polémico es el primero, que relata la escena de Fonte Colombo, cuando los ministros se enfrentaron a Francisco por causa de la redacción de la Regla definitiva y se dejó oír la voz de Cristo aprobando lo escrito en ella. El relato, como ya lo hicimos notar, fue añadido en época tardía a la Leyenda de Perusa y muy explotado por Ángel Clareno. El modo como aparece este capítulo da pie para pensar que fue antepuesto cuando ya todo el libro estaba escrito. Se trata, por consiguiente, de un relato independiente que gozó de gran boga en los círculos espirituales, como la tendría también en las reformas posteriores, porque venía a corroborar el origen divino de la Regla y la observancia literal de ésta.
De todo lo dicho se deduce el valor que debe atribuirse al Espejo de perfección como fuente histórica. Desde el punto de vista informativo, ese valor es muy escaso, ya que son conocidos los textos precedentes que el compilador ha manipulado. Cabe un valor complementario. Pero merece figurar con honor en la literatura del primer siglo franciscano como testimonio vibrante de las aspiraciones más puras del sector fervoroso de la Orden; esa especie de sacudida saludable que produjo la querella de los «espirituales», y que volvería a producirse siempre que un movimiento de reforma viniera a renovar la actualidad perenne del ideal de San Francisco.
El Espejo, aun en su intencionalidad tendenciosa, no nos ofrece una historia deformada; los hechos están ahí, en toda la fuerza explosiva de su mismo contenido, tal como los han transmitido los compañeros del Fundador; esos recuerdos directos, elaborados con frecuencia, eso sí, por la fantasía o por la añoranza de los tiempos heroicos. Pero también es historia esa tensión sostenida por la minoría de los celantes. La visión histórica completa del hecho franciscano se obtiene sólo cuando se acierta a valorar, de una parte, la perspectiva de la línea oficial, Celano-Buenaventura-Bernardo de Bessa, y, de la otra, la línea espontánea, casi clandestina, de las añoranzas de los sencillos, cuya sistematización más completa es elEspejo de perfección.









2 comentarios:

  1. Hermosa página, demasiado bella, bendiciones para las comundiades franciscanas, siempre que visito esta página se me encoge el corazón y las cancioines siempre logran arrancarme lágrimas de los ojos, paz y bien a todos ustedes...

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  2. Gracias,
    El señor te siga bendiciendo, y nuestro padre San Francisco tambien.

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